Globalizando la gratitud

Escucha la sección de Misterios Femeninos en SER Mujer de la Cadena Ser donde compartimos de palabra sobre la gratitud.

En estas semanas que hemos vivido la importación de días como Halloween o el Black Friday, nos cuestionamos cómo es que no importamos también otros días como el Día de Acción de Gracias.  Seguramente sea porque apela menos a esos estímulos emocionales que la fiesta o el consumismo compulsivo nos proporcionan pero… no dejamos pasar la oportunidad para mirar un poco más hondo en algo que merece ser globalizado: la gratitud.

Si nos vamos a la etimología de esta palabra vemos que proviene de alabar. Pero… ¿qué es lo que alabamos? ¿Cómo?

ByrcFUQIQAALuM6Parecería que la gratitud es una emoción pero… no lo es. Es más un estado de ser, una cierta perspectiva interna de disponibilidad donde abro mi receptividad, escucho al otro y aprecio lo que trae.  Este estado interno conlleva una profunda conexión con uno mismo y con el entorno. Y en esa conexión nace la no separación, el aprecio y la alabanza a la Vida sin pasar por nuestros condicionamientos y exigencias.

 

La gratitud nos recuerda que somos completos trayéndonos esa sensación de plenitud; lo que hay es suficiente.  En ese momento de reunión y comunión, hay una conciencia o visión del cuadro completo, como la perspectiva cenital de un dron, un sentido de conciencia colectiva que nos permite vernos y sentirnos a todos en el mismo barco. Desde aquí es que podemos abrazar los opuestos. Desde aquí opera esa inteligencia que comprende la necesidad de esos opuestos y a la vez reconoce la existencia de un bien mayor que los trasciende… que resulta ser lo que en el fondo honramos y alabamos desde nuestra gratitud.

Todos nos sentimos agradecidos de vez en cuando, sobretodo en esos momentos en que previamente hemos recibido algo. Así surge la gratitud de forma espontánea pero… aquí se parece más a una correspondencia debida, como saldar una deuda.  Es la reacción natural a una acción externa anterior.

Si queremos cultivar la gratitud genuina necesitamos dar un paso más: encontrar proactivamente esos motivos para estar agradecidos, motivos que existen naturalmente en nuestras vidas y que no dependen de nada ni nadie externo. Así la gratitud pasa de ser un efecto puntual de mi relación inmediata con el otro a ser parte de mí, como si crease un canal directo con la gratitud. Ya no necesito que alguien me dé una excusa para sentirme agradecida, sino que me adueño de mi propia felicidad a través de la gratitud cuando encuentro esas pequeñas-grandes cosas que alabar.

Pero… ¿qué pasa si no puedo encontrar a priori motivos para estar agradecido? Cuando las cosas nos van mal, estamos tristes, descontentos o directamente enfadados… no nos sale decir “GRACIAS” pero en realidad este momento de desafío es el más valioso.

Momentos así nos brindan la oportunidad de darnos cuenta de que vivimos esclavos de nuestros pensamientos, poniendo siempre las etiquetas mentales de las que muchas veces hablamos: si algo no me gusta, me hace sentir una incomodidad, es automáticamente MALO; si algo me gusta porque me trae una satisfacción aunque sea superficial o pasajera, automáticamente esto es BUENO.

Si tomamos conciencia de esta dinámica automática de gusto-disgusto, quizás podamos trascenderla hacia un espacio más neutro. Aquí lo que a priori consideramos problemas se convierten en retos, oportunidades de descubrimiento y de evolución personal, de ir más allá de las propias limitaciones (porque en las situaciones cómodas donde nos conformamos con el disfrute no sentimos ese empuje de movernos hacia otro lado).  Desde este espacio neutro y pleno podemos manifestar una actitud diferente, nueva, ante nuestro día a día. Agradecemos todo eso que damos por hecho… pero que realmente tiene que ver con alabar el misterio de la vida…

¿Y qué efectos puede tener apreciar el (aparente…) misterio de la vida así?

CONTIGO MISMO

  • Aumenta tu felicidad. Contar tus bendiciones conduce a un mayor bienestar, especialmente el estado de ánimo positivo. Nos ayuda a estar más atentos a las oportunidades que nos ofrece la vida (¡y así aprovecharlas!), a poner de lado etiquetas y juicios, y esa relajación del cuerpo mental nos protege del estrés, la ansiedad, la depresión.
  • Fortalece tu conexión contigo, tu eje interno. La gratitud te hace más fuerte, no sólo porque te hace sentirte más firme en tus decisiones, o porque te ayude a alcanzar las metas (que también), sino porque además te recuerda que tú estás al mando de tu mundo, de tus emociones, y que no dependes del otro para dar las gracias, que en ti hay siempre motivos para sentirte agradecido.

 

EN TU MUNDO CERCANO

  • Siempre estás proyectando hacia tu entorno, seas o no consciente. La gratitud fortalece tus relaciones al hacerte sentir más conectado. Nace esa conciencia de “vamos todos a una”, y ahí acoges a los que están a tu alrededor en esa energía.

EN NUESTRO MUNDO COMPARTIDO

  • Hace del mundo un lugar mejor. Como en la película “Cadena de favores” cuando tocas a alguien con esta energía de gratitud, o como cuando sonríes sin motivo aparente, lo contagias, lo expandes, y te conviertes en un generador de felicidad y luz a tu alrededor.

Paradójicamente, no es la felicidad lo que nos hace agradecidos; es la gratitud lo que nos hace felices.  Como explica David Steindl-Rast:

“todos conocemos personas que tienen todo lo necesario como para ser felices, y sin embargo no lo son, simplemente porque no están agradecidas por lo que tienen. Por otro lado, todos conocemos también personas con que no son para nada afortunadas, y sin embargo irradian alegría, simplemente porque aun en medio de su miseria son agradecidas. Así, la gratitud es la clave de la felicidad”

 

TIP #7:  Nota de Agradecimiento.  Busca cada día dos motivos (¡al menos!) para sentir gratitud: uno hacia la vida y otro a ti misma, cosas que no resulten evidentes ni una correspondencia debida (como una deuda que saldas diciendo gracias). Escribe cada motivo en un post-it y engánchalo en el espejo de tu baño. En unos pocos días, cada vez que veas el espejo te reflejarás en tu propia gratitud. ¡Cuéntanos cómo haces crecer el agradecimiento a tu alrededor!

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Las emociones, energía para la transformación

Construyendo sobre nuestra pasada intervención en SER Mujer de la Cadena Ser en la que compartimos sobre el cuerpo, en esta ocasión hablamos sobre las emociones.

Si el cuerpo físico tiene esa cualidad terrenal de materia (que de hecho se asocia al elemento tierra) y se centra en mi yo, en mi individualidad, el cuerpo emocional tiene su foco en el otro, en el entorno, y en la relación o vínculo que fluye hacia ese entorno. Y por eso el elemento que se asocia a las emociones es el agua.

Parece que en estos últimos tiempos el imperio de la razón está dando paso al reino de la emoción… como si eso fuese a equilibrar, compensar o resolver algo.

Queremos romper aquí una primera lanza por la desmitificación de las emociones y la preponderancia que están adquiriendo hoy en nuestro mundo, con la intensidad, la exageración, el histrionismo, la polarización, la manipulación, la dependencia y la adicción a todo ello que traen consigo cuando las concebimos en exclusividad. Caemos en el mismo error que ha sido poner la razón por encima y por delante de todo si lo único que buscamos y a lo único que atendemos es al juego emocional, porque cuerpo, emoción y mente son partes de un todo que trabaja de manera integrada al abrigo del alma.

Rompemos una segunda lanza a favor de desetiquetar las emociones, porque no hay emociones buenas y malas, positivas o negativas. Nos ayudaría mucho más ver las emociones como las aprenden hoy los niños, como colores, o como las notas musicales… frecuencias distintas que aportan cualidades y posibilidades diferentes. Es fácil caer en la tentación del rechazo por la incomodidad que nos causan algunas emociones, como por ejemplo la tristeza, pero la frecuencia de la tristeza es la misma que nos lleva a tocar nuestra profunda autenticidad.

Y eso nos lleva a romper nuestra tercera lanza por el regalo que nos traen las emociones y que suele pasar totalmente desapercibido: la sensibilidad. Tomar conciencia de nuestra sensibilidad a través de vivenciar cada emoción, darle el espacio que le corresponde, sentirla en nuestro cuerpo, percibir quizás su temperatura, textura, dinámica, color… como sea que se manifieste a través nuestro, pero reconocerla plenamente. Permitir sin reparos la experiencia emocional como esa energía, ese combustible que, especialmente en nosotras las mujeres, nutre toda nuestra expresión.

Hoy en día solemos tratar de mitigar las emociones o, en el otro extremo, exagerarlas. Seguimos en la dualidad y la polarización. Pero…  ¿y si hubiese la posibilidad de transformar una emoción?

imagen emociones

¡Sí! Puedo transformar las emociones pero, para ello, he de soltar las interpretaciones, juicios y etiquetas que les he puesto, dejar de creer que tienen poder sobre mí, que me definen o me identifican para pasar a verlas como lo que verdaderamente son: una forma de energía.

Y al flexibilizar esta perspectiva es cuando puedo liberar esa energía emocional y ponerla al servicio de la Conciencia. Ahí es cuando se convierte en combustible transformador de nuestra realidad.

¿Qué cómo se hace eso? De momento te dejamos el tip semanal para que empieces a practicar pero, si quieres experimentar y vivir el proceso en primera persona e incorporarlo en ti para siempre, eso es lo que trabajamos en el retiro de Misterios Femeninos Nivel I, cuya próxima edición es del 15-22 de junio 2019 en Mallorca (España). Ya están las inscripciones abiertas y puedes reservar aquí tu plaza.

¡Pongamos nuestras emociones a trabajar para transformar nuestra realidad!

 

TIP #6

La próxima vez que sientas una emoción (que te hagan enfadar, o que estés triste, o que sientas envidia, o que te embriague la felicidad, o que te atemorice algo…), respira hondo y empieza a quitar todos los post-it que te vienen con esa emoción (me gusta, es mala, no debo sentir esto, no es justo, no me lo merezco…). Después de limpiar de etiquetas esa emoción, búscala en tu cuerpo, dónde la sientes (quizás en la boca del estómago, o en el pecho, en el abdomen, en los riñones, como una tensión en las piernas, en la piel…). Y desde donde la sientas, mírala a ver cómo es, cómo se mueve, qué temperatura tiene, qué colores, qué texturas. Permanece ahí con tu emoción, reconociendo cada pequeño detalle, y da un paso más hacia tu interior y permítete descubrir la sutileza y la sensibilidad que esa emoción te ha regalado. ¿Qué te ha descubierto de tu sentir? ¡Disfruta del viaje con cada emoción!

 

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Sobre el cuerpo… o traer vida a tu casa

Cuando tratamos sobre el cuerpo solemos quedarnos en la superficialidad del cuerpo visible, lo físico, lo estético pero… hay otras realidades sobre nuestro cuerpo que habitualmente no consideramos. En nuestra más reciente participación en SER Mujer de la Cadena Ser estuvimos compartiendo sobre este tema.

imagen cuerpo

Probablemente la realidad más relevante que normalmente obviamos es que nuestro cuerpo es nuestra casa en esta vida, es el que nos sustenta, nos da estabilidad y donde deberíamos sentirnos en paz y totalmente cómodas. Pero… ¿cuántas veces nos sentimos así en nuestro propio cuerpo?

Lo cierto es que el cuerpo de la mujer ha sido históricamente usado, abusado, escondido o expuesto, tanto por el hombre como por la misma mujer.

Cuántas veces nosotras mismas rechazamos nuestro cuerpo, todo o alguna parte. Si algo de nuestro cuerpo no nos gusta nos llegamos a atacar emocional y mentalmente a través de críticas, rechazo, juicios, dietas, tratamientos estéticos, actividad frenética, atracones, abusos o carencias de todo tipo… hasta que convertimos nuestra casa en un edificio en ruinas. ¿Y quién quiere vivir en un edificio en ruinas?

¿Lo rehabilitamos entonces?

Claro que si hacemos ejercicio, nos alimentamos adecuadamente, descansamos lo que necesitamos, nos cuidamos, etc., nuestro cuerpo va a reaccionar positivamente. Pero no se trata tanto de reacondicionar lo que tenemos, sino más bien de establecer una relación diferente con tu cuerpo.

Sí, una relación diferente.

¿Cuándo fue la última vez que te miraste al espejo y te dijiste “me gusta”?  No eso de “me gusta, si sólo tuviera más o menos pecho, o menos caído…” ni tampoco “qué guapa, este vestido me hace menos caderas”. Sólo ME GUSTA.

Y más allá de gustar, ¿quieres a tu cuerpo? ¿Lo escuchas? ¿Lo respetas? Nos acompaña cada día, toda la vida, y estas preguntas sencillas ya suponen un retador cambio de perspectiva. Justamente este cambio de perspectiva es lo que nos permitirá “volver a casa”.

Pero… ¿cómo lo hacemos? ¿Cómo volvemos a casa?

Siguiendo con el símil doméstico, ¿qué hacemos cuando llevamos una temporada incómoda en nuestra casa? Limpiamos, re-ordenamos, e incluso cambiamos muebles de sitio o compramos nuevos… Pues eso mismo tenemos que hacer con nuestro cuerpo:

  • LIMPIAMOS NUESTRO CUERPO-CASA. Cada vez que tengas un pensamiento negativo o pesado sobre tu cuerpo, límpiate ese polvo-pensamiento, apártalo de ti, déjalo ir y, en su lugar, envía una mirada de apreciación amorosa a la zona. Lo mismo cuando sientas una emoción conflictiva o densa sobre tu cuerpo: reviértela trayendo de vuelta a ti ese agradecimiento y esa ternura que sientes cuando acaricias algo o a alguien muy querido.
  • RE-ORDENAMOS nuestras prioridades, porque nuestro cuerpo, nuestro cuidado, nuestro bienestar, no pueden seguir ocupando el último lugar.
  • Cuando CAMBIAMOS DE MUEBLES miro qué necesito en casa, los recursos de qué dispongo, busco, comparo, dedico un montón de tiempo, de ilusión, de creatividad, y no me parece un esfuerzo pesado… ¡porque lo hago con ganas! Pues para mí, para mi cuerpecito hermoso, hago lo mismo. Le doy el tiempo y la atención que merece, lo cuido con ese mimo y ese detalle.

Lo que esto signifique dependerá de ti, de tus necesidades. Ya sea ir a la peluquería, cuidar tu alimentación, hacer ejercicio… o sencillamente recordarte lo importante que es este cuerpo que tanto te aguanta cada día, estar feliz y agradecida de que te sustente y acompañe.

Lo más importante es precisamente ese momento de escucha, de respirar profundo, llenarnos de aire con la conciencia de que estamos llevando oxígeno y vida a cada célula de nuestro cuerpo. Así traes vida a tu casa.

 

TIP #5

Aprovecha un momento cotidiano de tu día a día para tomar contacto con tu cuerpo desde este punto de vista de apreciación y gratitud. Por ejemplo, cuando te pongas crema hidratante, que ese acto sea un momento de conciencia en suavidad, de contactar con cada parte del cuerpo, cada célula, y le das a cada una ese mimo (además de la hidratación…).  Que cada caricia te ayude a recordar y valorar todo lo que tu cuerpo te aporta y las vivencias que te regala, lo que te posibilita, y le das las gracias internamente, como si fuese un guiño a ti misma…

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Construyendo sororidad

La semana pasada en la radio compartimos sobre la sororidad.

Sororidad viene de “soror”, hermana en latín. Hoy en día se usa para describir algo así como una alianza política y social entre mujeres para lograr su empoderamiento pero… eso se queda muy corto desde la perspectiva de la Escuela de Misterios Femeninos.

Si nos quedamos ahí nos mantenemos en el hacer cuando la sororidad tiene una acepción mucho más profunda y amplia desde la perspectiva del ser.  Desde aquí lo vemos como el aspecto femenino de la hermandad, y no como una lucha contra lo masculino sino más bien como esa cualidad identificativa propia femenina.

Esas dinámicas hoy que buscan dar voz y visibilidad a la mujer, a su perspectiva y a su acción reflejan la necesidad de reconocer el valor de la esencia femenina, empezando por nuestro propio e íntimo reconocimiento de lo que somos. De lo que somos nosotras, sin más, ni en comparación ni contra el hombre, sino más bien viéndonos y honrándonos a nosotras mismas.

Y se pone en práctica a través de muchos ejemplos en todo el planeta.  Una muestra de lo que nos une, traído al aquí y ahora, podemos verla en el movimiento #METOO con todas esas mujeres que empezaron denunciando abusos en Hollywood, víctimas y no víctimas porque, cuando dañan a una, nos dañan a todas.

O el WomanWagePeace, iniciado por mujeres israelíes para promover un acuerdo político que asegure una paz estable y duradera con el pueblo palestino.

Y recientemente el movimiento ELENÃO en Brasil, en contra del candidato de ultraderecha Jair Bolsonaro, miles de mujeres unidas contra el resurgimiento de prejuicios de todo tipo, no sólo contra la mujer.

En todos estos ejemplos por todo el planeta queda patente la misma raíz, el mismo impulso: la mujer se levanta POR ELLA Y POR TODOS, en el espíritu que responde a esa esencia más pura de la mujer descrita en aquello de que “cuando una mujer avanza, nadie queda atrás”.

Pero… estos temas tan globales ¿no están muy lejos de mí? ¿Me afectan a mí, a mi día a día?

Lo cierto es que cada pequeño gesto suma. Cada vez que reconocemos el valor de otra mujer, que honramos lo que es, que le brindamos ese espacio para traer su cualidad al mundo, eso suma para todas las mujeres, para cada una de nosotras. Porque también, cuando una crece, crecemos todas.

imagen sororidadPor eso, dejemos atrás de una vez por todas ese mito de que las mujeres competimos entre nosotras, el mito de que nos envidiamos y rivalizamos siempre, como si estuviese en nuestro ADN.  Es algo que hemos aprendido a hacer para movernos por este mundo todavía tan competitivo, sí, pero no es lo que somos, no es nuestra esencia (aunque a veces hasta nos venga bien que nos lo creamos…).  Seamos Thelma y Louise, que ya nadie se cree el cuento de la madrastra y Blancanieves!!!!

Y ¿cómo lo hacemos? ¿Cómo pasamos página a eso?  Pues mimando los pequeños gestos, las oportunidades cotidianas, y tomando conciencia de cómo nos nutre y llena la conexión y el tiempo compartido con otras mujeres, cuidando nuestro “jardín de amigas”.

Por eso os dejamos en esta ocasión dos tips para practicar la sororidad, para que la vivas y puedas transmitirla a tu familia, a tus amigas, a tus hijas, para que la construyamos juntas, y así crecer las generaciones futuras en sororidad natural.

 

TIP #3

Cada vez que te surja la tentación de competir con otra mujer trata por un momento de ver la mujer que es, no lo que hace o lo que dice.  Párate y ve/siente la mujer que tienes delante más allá de todo eso, reconócela y recuérdate que “no somos rivales; no estoy aquí para competir contigo”. Eso os dará a ambas una perspectiva de colaboración, de “sumar para nosotras” que probablemente establezca nuevos parámetros de relación.

 

TIP #4

Llama a una amiga a la que hace tiempo que no ves, o quizás a otra que hace poco conociste, y simplemente ves a hacer un café con ella… Compartíos desde ese reconocimiento mutuo, y nutríos una a la otra del placer de SER MUJER ENTRE MUJERES.

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Cómo cuidar nuestra higiene energética

Si hablamos de higiene energética… ¿será que hay suciedad energética? ¡Exacto! Por todas partes. No la vemos pero la sentimos.

Hay suciedad energética física, emocional (peleas, tensiones, tristezas, miedos, enfados, manipulaciones, rabia…) y mental (juicios, culpabilidades, creencias, exigencias…). Son como densidades o pesadeces que se adhieren a nosotras y, si no mantenemos una correcta higiene, las llegamos a somatizar en el cuerpo físico como si de una impresora 3D se tratase.

basurita-en-el-animoPor eso estamos habituadas a escuchar que tenemos migrañas por el estrés, o aparece
esa tensión en las cervicales durante un periodo complicado en el trabajo, lumbalgias, afecciones en la piel, o incluso úlceras… Dolencias que no tienen una causa física aparente y que los médicos sólo pueden tratar sus síntomas porque su origen está en la suciedad energética que acarreamos.

Por tanto, os proponemos empezar a cuidar de eso en nosotras que no vemos pero que llevamos encima, igual que hemos desarrollado el hábito de lavarnos los dientes, por ejemplo, aunque no veamos los bichitos en la boca.

Quizás todo esto suene un poco raro, pero seguro que de manera subconsciente ya habrás experimentado alguna vez eso de ansiar llegar a casa después de un día especialmente cansado, tenso o difícil y darte una bueeeeena ducha.

Pero… si está claro que el jabón no va a hacer desaparecer el problema ¿cómo es que la ducha nos sienta tan bien? Porque también limpia, relaja y re-equilibra a otros niveles.

Y es que hoy en día el estrés fruto del trabajo, o la inseguridad, o la tristeza, o la falta de autoestima, o los sentimientos de carencia, la incertidumbre económica, la presión del día a día, la soledad… todo ello nos lleva a desequilibrios o fugas de energía vital que, si no los reequilibramos, nos acaban pasando factura.

Por eso la mejor manera de mitigar todos estos efectos es la prevención, especialmente para nosotras las mujeres, que lo notamos todo, lo sentimos todo, vibramos con todo, hacemos propios los problemas de los demás y nos asimilamos a todo en nuestra empatía. Resultado: nos cargamos.

Pero es que, además, la mujer tiene una capacidad única, fenomenal, de afectar a su entorno emocionalmente con lo que… ¡luego nosotras vamos cargando de la misma manera a otras personas y los espacios donde estamos! Podemos decir que vamos “contagiando” esos pesos que cargamos.

Como mujeres tenemos la capacidad de traspasar lo que sentimos, de influir en el entorno y, claro, eso incluye también las densidades o pesos que acarreamos.

Mirándonos así es fácil darnos cuenta de la importancia de nuestro papel y, por tanto, de la importancia de mantener algo así como una “ecología energética”, que en el fondo la sustentará nuestra ética personal: si yo sé que el cuidarme, el mantener unos sencillos cuidados de higiene energética me afecta positivamente, me equilibra y, por tanto, afectan y equilibran mi entorno, entonces estaremos asumiendo nuestra responsabilidad como género.

Y cuando ya nos hemos dado cuenta de la importancia de mantener este estado de limpieza o integridad personal energética, ¿cómo hacemos para lograrlo?

Pues hay diferentes formas, empezando por las “tradiciones de la abuela” que, aunque puedan parecernos curiosas, tienen mucho de esa sabiduría popular, esa tradición oral pasada de madres a hijas… Y aquí volvemos a la ducha, o a los baños con sal, al contacto con los elementos de la naturaleza (un paseo por el bosque o la montaña, nadar en el mar…), o algo tan típico como usar vinagre tras la ducha, que nos ayuda a limpiar pesadeces de tipo mental en forma de esos pensamientos repetitivos que tanto nos cuesta sacárnoslos de encima… También, ahora que está tan de moda la aromaterapia, usar lavanda para equilibrar emociones resulta muy efectivo.

Pero además hay métodos puramente energéticos para sustentar esa limpieza y equilibrio, como la práctica esencial en la Escuela de Alquimia Interior: el alineamiento alquímico. Te recomendamos que lo experimentes a través del ejercicio guiado por Zulma Reyo en este video: 

Y para que puedas ir incorporando en tu día a día cotidiano, en lo más sencillo, y así ir haciendo práctica y vivida la experiencia de tu esencia, aquí te dejamos un nuevo tip sencillito.

TIP #2

Cuando te duches, empieza a respirar profundamente y visualiza que el agua que cae sobre ti es de color violeta. Siente cómo ese color violeta arrastra consigo todo cansancio, toda densidad, todo lo que te esté pesando, lo que te moleste… Quizás sea un pensamiento, o a lo mejor es una emoción lo que te tiene atascada. Ve con tu mirada interior y siente cómo todo esto se diluye con el agua y lo sueltas, dejas que se vaya por el desagüe mientras sigues respirando profundamente… Y toma conciencia de cómo empiezas a sentirte más ligera, de nuevo más “suelta” en tu cuerpo, relajada, plena…

Os dejamos el link al programa SER Mujer de la Cadena SER donde estuvimos compartiendo de palabra sobre todo esto, en la parte 3: http://cadenaser.com/emisora/2018/09/21/radio_mallorca/1537518352_859846.html

 

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Sobre la vuelta al cole y el mito del #metime

41122958_743451835999712_2901858004586463232_nIniciamos aquí una serie de posts recogiendo nuestra participación en el programa radiofónico SER Mujer con Marilena Estarellas de la Cadena Ser, en la sección Misterios Femeninos. Si quieres escuchar el programa completo lo tienes aquí. En la sección 3 pasado el minuto 8 entramos nosotras.

Con la vorágine de la preparación del cole, las compras, la vuelta a la rutina, dejar las vacaciones atrás, etc., sin darnos cuenta entramos en una fiebre de “hacer”. Está claro que es necesaria esa acción en el mundo, pero… vamos a darle alguna vuelta más a esta dinámica.

¿Sabes lo que es el “ME TIME”? Se trata del tiempo dedicado a relajarnos por nuestra cuenta, en contraposición al tiempo de trabajo o que dedicamos a hacer cosas por los demás. Se suele ver como una oportunidad para reducir el stress o recuperar energía.

Las mujeres más afortunadas o conscientes cuentan que se dedican este “ME TIME”. Pero… ¿qué nos dice eso? ¿Qué 1 hora de 24h, en el mejor de los casos, es cuando puedo SER YO y disfrutar de mí misma…? ¿Y nos extraña llegar agotadas y muchas veces frustradas al final de la jornada? ¿Y el resto de las 23h, quién o qué soy? ¿Dónde estoy YO?

Lamentablemente, en estos momentos vivimos 2 grandes confusiones:

  • el HACER con el SER, o el “tengo que” con la verdadera responsabilidad
  • ese ratito de “olvidarme de esas tareas y exigencias” (más como una anestesia…) con el dedicarme verdadera atención a mí misma. No sólo dedicarme a las necesidades aceptadas socialmente como cuidar de mi cuerpo o ir a la pelu, sino a las necesidades más íntimas que, a veces de tanto esconderlas, pasan desapercibidas hasta para nosotras mismas…

Es ilusorio que continuemos pensando que estamos siendo plenas (para nosotras y para los demás) cuando sólo nos reconocemos un tiempo tan limitado, tan mínimo…   Tenemos que dar un salto hacia nosotras mismas y aprender a escucharnos en profundidad, a estar con una misma, cada momento. Y pasar página a ese mito del “ahora no tengo tiempo”…

Poniendo un ejemplo muy simple: cuando sientes que tienes hambre o sed, no te “quita tiempo” de lo que estés haciendo, pero te avisa de que hay algo en ti que requiere tu atención.

Ese mismo tipo de avisos existen a todos los niveles, no sólo físicos.  Pero esta sociedad tan “avanzada” ha aprendido a ignorarlos, a apartarlos como “no importantes”, confundiendo supervivencia e imagen con felicidad.

Ahora incluso hay veces que logramos hasta ignorar u olvidar esas señales básicas físicas. ¿No te ha pasado que en ocasiones en el trabajo olvidas hasta eso, que tienes hambre? ¡Y eso que es imprescindible para nuestra subsistencia! Imagínate lo que hacemos con el resto de necesidades menos obvias, menos comunes, o menos aceptadas…

Entonces, ¿qué proponemos para la mujer de hoy que vive en medio de todo esto?

No se trata de “dejar de hacer”. Ni de dejar apartadas nuestras vidas, nuestros trabajos, nuestras familias… En ese “hacer”, que es parte de la estructura de nuestra sociedad, sí podemos cambiar la perspectiva… porque se trata más de “desde dónde” hacemos.

Pero… eso no nos lo enseñan en la escuela… y por eso la necesidad de crear precisamente nuestra Escuela de Misterios Femeninos como parte de la Escuela de Conciencia de Alquimia Interior  😉

Y entonces, ¿cómo recuperar ese “SER” mientras hacemos?  El tip alquímico que os ofrecemos para esto es algo muy sencillo para practicar sin tener que cambiar absolutamente nada de nuestras rutinas externas.

 

TIP ALQUÍMICO #1

Cada vez que veas tu reflejo en un espejo o cristal, respira profundo y recuerda que eres “TÚ viviendo una experiencia” (no “una situación que te pasa por encima”).  Simplemente tomar conciencia de esto ya te va a recordar quién está al volante!

Y, después de esa respiración profunda, toma un segundo para escuchar tu cuerpo, tus emociones, tus pensamientos… Como un auto-chequeo o un escáner interno: ¿qué siente tu cuerpo en ese instante? ¿Qué emoción vives en ese momento? ¿Qué está pasando por tu cabeza? Reconócete en tus aspectos físico, emocional y mental por un momento… y retomas tu actividad desde esa toma de conciencia de TI MISMA.

¡Y cuéntanos qué tal te ha ido! ¿Es difícil distinguir estos tres niveles de realidad (física, emocional, mental)? ¿Sientes algún cambio después de ver tu reflejo desde aquí? ¿Consigues crearte un hábito de sentirte contigo misma todo el tiempo, tu “me time” perpetuo?

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Por qué no estaré de #huelgafeminista el 8 de marzo

Son demasiados y sumamente vergonzantes como ser humano todos los motivos para aprovechar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora el 8 de marzo y reivindicar tanto… tantísimo camino que nos queda por recorrer.

Pero yo no me uniré a lo que se ha denominado huelga feminista.

De entre tantísimos motivos para participar en esta manifestación planetaria me ha llamado la atención el de “que se note nuestra ausencia”.

Me vais a disculpar la obviedad pero… si estamos donde estamos las mujeres hoy es precisamente porque estamos ausentes.

Sí, estamos ausentes.

A pesar de todos los avances, leyes de igualdad y demás, todo eso resulta insuficiente mientras no sepamos hacernos presentes EN LO QUE SOMOS, plenamente.

¿Nos conocemos como mujeres realmente? ¿Conocemos la verdadera naturaleza femenina? ¿La honramos? ¿Siempre y en todo lugar? ¿Sentimos nuestras cualidades y capacidades únicas como mujer? ¿Las ponemos al servicio de nuestro mundo?

Mientras haya una respuesta negativa a una sola de estas preguntas, las mujeres tenemos un trabajo pendiente por hacer que nadie hará por nosotras ni podrá ser sustituido por ninguna reivindicación, ley, manifiesto o movimiento.

Si nosotras no nos conocemos verdaderamente ni nos honramos íntimamente ¿cómo podemos exigir a nadie ese espacio y ese respeto? Somos incapaces de sustentar esa demanda… precisamente porque todavía no la estamos viviendo ni sintiendo internamente. Y eso es lo que nos está pasando como colectivo. Pedimos de puertas hacia fuera… mientras en casa no hay nadie.

Por eso el 8 de marzo (y el 9, y el 10… y cada día del año) estaré apoyando todas las iniciativas que nos hacen más presentes a las mujeres, más proactivas, más implicadas, más conocedoras de nosotras mismas, más generosas emanando nuestra sensibilidad, humanidad y dignidad.

Porque no quiero ni una mujer ausente más. Nos necesitamos todas presentes, y todas juntas.

Si quieres vivir una pequeña experiencia de eso que somos, únete al Mujeres & Jueves de la Cámara de Comercio en Palma el 8 de marzo.

Y si tienes ganas de profundizar y pasar plenamente a la acción, tu cita es del 18-22 de abril en el retiro de Misterios Femeninos. Tienes más información en la web de La Mujer Interior o en Facebook.

¡¡Espero verte en una de estas citas!!

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