El ego flexible: la base de la Gestión de Personas del s. XXI

El último de los talleres de inspirACCIÓN 2012 ha girado en torno al aspecto físico, al cuerpo material que compone la empresa, que son sus equipos humanos.

Empezamos viendo cómo nos encontramos inmersos en un mundo que básicamente se fija en el cuerpo, en la apariencia y en el hacer. Este foco funcional nos impide aprovechar tooooooda la riqueza creativa que dinamiza internamente ese cuerpo y ese hacer. Justamente eso interior es lo que realmente sostiene lo que vemos por fuera y lo que hacemos, aunque hoy no le prestemos apenas atención…

Cuando mi hijo Javi tenía 4 años, lo acompañaba al baño en un aeropuerto y le pregunté:
“¿A cuál quieres ir, Javi, solito al de chicos o conmigo al de chicas?”
Me respondió: “Al de todos, mamá”, apuntando con su dedito la señal arriba.
Toda una lección de profunda humanidad…

Y es que lo físico no es la limitación (por mucho que le pese al FMI, Banco Central Europeo y demás instituciones y personajes del ramo…). Claire Lomas ya nos lo demostró hace unos días al correr la maratón de Londres en una gesta de 16 días… con medio cuerpo paralizado desde un accidente. Y más cerca todavía, Nartha Serveis lo ejemplifica creando una empresa en torno al trabajo bien hecho de personas (supuestamente…) discapacitadas. Nartha Serveis nos muestra que el verdadero discapacitado es aquel que no pone sus capacidades al servicio.

En la charla previa conocimos a nuestro ego autómata, así que profundicemos un poco más ahí.

Actualmente una inmensa mayoría de personas vivimos y nos relacionamos desde un nivel todavía muy básico o “animal”, gobernado por el cerebro reptiliano. Su dinámica es la de “estímulo-respuesta” pues funciona por medio de impulsos o resortes automáticos y  depende de la provocación que venga del exterior, aunque a veces es difícil de reconocer; esta plataforma es desde donde interactúa gran parte de nuestra sociedad.

Los animales mantienen una permanente actitud de alerta. En un entorno salvaje ellos precisan responder instintivamente ante cualquier amenaza porque su supervivencia depende tanto de conseguir alimento como de evitar ser el alimento de otro. ¿No os recuerda esto a la actitud de alguien cercano…? ¿Cuántos de nosotros vivimos en una vigilancia permanente?

Si a esto le añadimos la reacción de un cuerpo emocional fuera de control, cualquier vivencia acaba por instalarse en el territorio del miedo. La estructura reptiliana permanentemente excitada se estresa, nos obcecamos y ante cualquier señal externa nuestra reacción es la de defendernos por anticipado. No nos damos cuenta de que en la mayoría de los casos no haría falta; no vemos que lo que respondió fue el impulso automático. Ataco antes de que el otro me ataque a mi…

Y cuando todos hacemos lo mismo, el resultado es lo que vemos día tras día: irritación a flor de piel, todo tipo de “indignados” y seres que actuamos independientemente accionados por unos automatismos invisibles que hacen que la comunicación Real sea imposible entre nosotros.

Pero… ¿y si tal vez sí nos diferenciamos en algo de los animales? ¿Y si esta coyuntura nos está preparando para vivir LO que realmente somos?

El cerebro reptil busca la resolución inmediata de las necesidades según van apareciendo, esta es su sabiduría; nos conecta directamente con la Madre Naturaleza pues está hecho a imagen y semejanza de esa materia prima.

Sin embargo, debido a este modo de funcionar, si en su crecimiento no va acompañado de la Consciencia, llega a convertirse en un animal salvaje e indomable que se mueve sólo para satisfacer una demanda permanente e insaciable; pasa a ser el “centro del Universo”.

El “quid” es que toda la estructura animal (necesaria para permitir la experiencia de la encarnación en la Tierra) se ponga a disposición de la Consciencia, lo cual es, en definitiva, nuestro propósito de vida. Desde una perspectiva evolutiva llegó el momento de activar estos “espacios vacíos”.

Aquí es donde la intervención de las mujeres es ineludible como portadoras de lo femenino. La cualidad de La Madre que encarnamos lo impregna y abraza todo, estableciendo nuevas conexiones y sustentando este tejido de filamentos sutiles para que vibren en toda su potencia. Esto nos abre a una nueva experiencia de vida y nos conecta con lo que somos, seres de luz.

Una vez la red neurológica-sutil se ha instalado, la persona deja de actuar según la reacción automática estímulo-reacción y pasa a ser dueña de sí misma. El espíritu embriaga el cuerpo físico y el pulso de vida se torna uno y lo mismo con el cosmos.

Nuestro equipamiento de serie trae unos accesorios que, si los aprendemos a usar, nos pueden llevar a otra opción de vida. En la flexibilización del ego automático está el camino, sólo que, como somos libres, uno tiene que querer hacerlo y además estar dispuesto a pasar por el aro de:

  • la presencia
  • la introspección
  • y la disciplina.

El taller nos mostró que estar presente en el cuerpo no es algo a lo que estemos habituados. Sí, nuestro cuerpo está, pero… ¿dónde estoy yo?

La respiración consciente nos trae aquí ahora, a sentir nuestro peso y densidad. Escanear nuestro interior nos descubre qué partes de nosotros tenemos tensas, vacías, abandonadas, ignoradas… Es básico ocupar toda nuestra corporalidad todo el tiempo. Y para eso hemos de escuchar al cuerpo, todo el tiempo también.

La introspección es una herramienta esencial para desarrollar nuestra percepción física, emocional y mental, para ubicarnos en la observación neutra de la inteligencia del corazón, y transmutar la energía de esas “basuritas en el corazón” (que dice Mafalda…) en músculo de Luz.

Y la disciplina. Desde aquí reivindicamos la auto-disciplina que brota de hacernos protagonistas de nuestra vida, de la responsabilidad de ejercer ese protagonismo. Para eso estamos aquí, para vivir una vida que absolutamente nadie más en este planeta puede vivir, para aportar lo que sólo cada uno de nosotros puede y sabe aportar y elevar nuestro entorno al transitar por esa vía. Para lograrlo, la disciplina y la persistencia son nuestros aliados, los músculos de nuestra presencia.

Llegamos al final del ciclo donde vemos la integración del propósito personal con el organizativo, aunque  no en el mismo punto donde empezamos sino desde un nivel de conciencia mayor. No se trata de un círculo virtuoso cerrado, sino de una espiral que se eleva a sí misma y a todo lo que la acompaña en esta dinámica.

Ahí reside nuestro poder como personas y eso es lo que los tiempos nos piden hoy a cada uno de nosotros:  que transmutemos lo obsoleto hacia algo mayor que refunde nuestra común-unidad…

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Acerca de Femenino en Manifestación

Materializamos la cualidad femenina en el mundo, en el mundo de los negocios y en nuestra convivencia cotidiana en comunidad. Mirando nuestro entorno con alma de mujer, acompañamos su transformación hacia el Cuarto Sector, pivotando sobre el Propósito que se expresa a través de Procesos sostenidos por Relaciones que generan Personas conscientes en servicio a su mundo.
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Una respuesta a El ego flexible: la base de la Gestión de Personas del s. XXI

  1. Queremos recoger aquí este post de La Mujer Interior por Zulma Reyo, http://lamujerinterior.wordpress.com/2012/07/19/el-ego-es-un-negocio/ donde evidencia la responsabilidad que tenemos todos los que nos dedicamos a la transformación empresarial, gestión del cambio, estrategias de transición, procesos de desarrollo, etc.

    Esta responsabilidad no tiene tanto que ver con lo QUÉ hacemos, sino DESDE DÓNDE lo hacemos, el estado de ser en el que nos ubicamos para provocar, facilitar, acompañar, y sostener esa evolución.

    Mientras nos situemos en el mismo plano donde se produce el problema, contratiempo, conflicto, etc., nuestra actuación seguirá alimentando esa dinámica, desde otro ángulo quizás, pero le seguirá dando de comer porque no estará desactivando la fuente esencial que protege/potencia el ego, si no la desactivamos en nosotros mismos primero…

    Si somos capaces de ubicarnos en un punto donde el objetivo no sea el ego (propio o del cliente), sino el servicio que ese ego está llamado a canalizar, ahí estamos abriendo la puerta a la verdadera transformación, generando el espacio para que la Conciencia pueda realmente utilizar el vehículo que el ego es para materializarse aquí ahora.

    La controversia (una más…) está servida! 😉

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