Abeja reina, o el liderazgo magnético

El verano trae consigo las lecturas veraniegas, en esta ocasión un regalo inesperado de nuestro entrañable e inspirador Daniel Roibal. Aún a medias con el libro “La Empresa Magnética” por Enrique Mariscal, siento que estos días donde parece (sólo parece…) que el ritmo baja y que nos permitimos tomar un poco de distancia de nuestras rutinas… es el momento justo para compartir el capítulo dedicado a El Líder Magnético:

No es frecuente que las personas asumamos un hecho natural: todos ejercemos algún tipo de liderazgo en la sociedad. Sea éste como padre o madre, como hermano mayor o hijo único, de representante en el club, en la parroquia, en el partido político o en el vecindario.

Pocos alcanzamos a percibir la autoridad que acompaña nuestros movimientos en la vida y por lo tanto no solemos tomar responsabilidad por el conjunto de influencias sociales, positivas o negativas, que activamos en cada acción individual o grupal. Perder este poder natural, no asumirlo, nos hace perder oportunidades magníficas de triunfo y de superación.

Una persona magnética atrae por múltiples motivos: alta energía, salud, alegría, transparencia, voluntad, palabra convincente, contención, capacidad intelectual, capacidad de escucha y comprensión, tolerancia, inventiva, buen humor, manejo de las frustraciones y osadía.

Ser líder no es ser el único, no significa ser el mejor, sino alguien que promueve lo más valioso que tienen en sí tanto las personas de una empresa como aquellas de su entorno social más amplio y las propias de su convivencia familiar. No se puede ser creativo e integrador sólo en los horarios estipulados por la agenda laboral; la actitud asertiva del líder lo acompaña sin fragmentarse en comportamientos estancos.

Si bien tiene seguidores naturales, él acata sólo los dictados de su propio estilo. No pierde ocasión de advertir que lo observen, pero no que lo imiten. Promueve en cada uno de los que trata las condiciones para que surja la propia originalidad.

La personalidad magnética atrae por su buen trato, convoca por su actitud negociadora con la vida y por el dominio de la habilidad social de transitar por el punto de armonía del conflicto, sin temor, para encontrar ahí mismo, con creatividad, un beneficio compartido.

Cada hombre es un centro de poder. La empresa personal se constituye por al superposición de un ego ilusorio que lleva nuestro nombre y apellido sobre una identidad real desconocida, de naturaleza espiritual. Ella posee desde siempre los atributos que el ego ilusorio aspira para sí, desconociendo que ya los tiene: inmortalidad, poder, libertad y sabiduría.

Esta experiencia única de contacto con nuestra real naturaleza liberadora, implica un despertar luminoso y es desconocida para el hombre común en su estado de vigilia, donde es víctima de espejismos emocionales y de ilusiones mentales, causales del sufrimiento inútil.

Este yo ilusorio está hecho de tiempo y de miedo, su fugacidad en el espacio genera la ansiedad constante de sobrevivir con las prerrogativas que intenta robar, propias del yo real: la inmortalidad sin miedo al futuro.

Agotados numerosos experimentos de reingeniería, sin ingenio algunos CEO consideran que si se rodean de seis “cinturones negros”, black belts, masters black belts, o champions, podrán disponer de una estructura de mando especial que les permitirá actuar con los beneficios que otorga el poder de “los seis sigma”. Tal es la propuesta que desarrolla el afamado instructor Subir Chowdhury.

Una compañía consolidada con estos líderes internos podrá superar los viejos esquemas del TQM, y se evitarán despilfarros de rutina al conseguir la satisfacción total del cliente.

El líder merecedor de la empresa magnética sabe que las organizaciones tienen a los consultores que se merecen por su nivel de conciencia; ha comprendido que la primera misión y visión del CEO es comunicarse consigo mismo y satisfacer así los requerimientos de su propio cliente interno: el alma. 

Su luz e intuición transformarán, entonces, de inmediato, la vocación de poder en el poder de la vocación. El samurai gana por presencia y convicción. Su nuevo nombre es “servicio”.

Ver escritas palabras que una ha sentido como certezas tantas veces es una gran alegría, casi incluso un alivio… ¡No estamos locas! (o estamos muy bien acompañadas en el frenopático…) 😀

Pero más allá de las palabras, queremos aquí ahondar en la experiencia de este magnetismo, que no es nada nuevo, ni desconocido, especialmente para nosotrAs, aunque quizás no del todo consciente… todavía.

Recuerdo cuando escuché aquella pregunta: “¿Cómo sabemos que Gaia (el planeta Tierra) nos quiere?” y respondí con instantánea naturalidad: “Por la fuerza de la gravedad”. Fue un momento de revelación, como tomando conciencia de la experiencia “universal” del amor incondicional como una fuerza magnética que lo mantiene unido todo. No dejamos de experimentarlo ni un segundo de nuestra vida y, sin embargo… ¡qué poco conscientes somos de ello!

La Naturaleza se rige por un equilibrio de fuerzas magnéticas (que atraen y armonizan) y eléctricas (que expresan y construyen). Y lo vemos tanto en la dimensión microscópica como en la cósmica.

A medio camino nos encontramos con el ejemplo vivo de la abeja reina. Una abeja llega a ser una abeja reina cuando es alimentada por la jalea real que segregan las abejas obreras nodrizas. De mayor tamaño que el resto de sus congéneres, es la única hembra fértil, sólo abandona la colmena para los vuelos de fecundación y tiene como función esencial armonizar la vida de su colonia a través de la secreción de feromonas. Enrique Mariscal utiliza esta metáfora cuando dice que “un magno pensamiento mueve a la “abeja reina” para atraer hacia sí misma las mejores intenciones operarias” (p.44, “La empresa Magnética” de Enrique Mariscal).

Este “magno pensamiento” es lo que aquí hemos denominado propósito, y esa movilización de la abeja reina persigue el bien de toda la colonia. Aquí es donde vemos el poderío de la abeja reina en cada mujer…

Y es que nosotras somos puro magnetismo. Somos receptivas y resonantes con el fluir de la Tierra, y también receptoras de inspiraciones “celestiales” tan sutiles como estemos dispuestas a acoger (la coloquialmente conocida como “intuición femenina”…).  Para nosotras no tiene ningún misterio; lo traemos “de serie”. Nuestra dinámica es naturalmente atrayente, y la responsabilidad que acompaña a esta capacidad… también.

Nosotras también tenemos la facultad de armonizar nuestro entorno, hoy más que nunca.  TODO el entorno. El familiar (que nadie pone en duda…), pero también nuestro entorno profesional y social. Estamos siendo especialmente llamadas para la armonización de estos dos últimos, y la vía se nos aparece en forma del liderazgo magnético que ejercemos.

Pero… ¿y eso cómo se hace? Pregunta inevitable… pero pregunta equivocada, porque no hay nada que “hacer”. Basta con que seamos lo que somos, esa fuerza magnética armonizadora de todo, para todos. Ya, esta respuesta tampoco te vale, no? ¿O es que te está viniendo a la cabeza la eterna etiqueta que nos asignaron de “manipuladoras”? ¡Ay, el peso de las palabras! Aparte, es que las palabras no nos ayudarán en esto. Lo que nos va a servir es la experiencia de ese magnetismo armonizador, algo que podremos empezar a descubrir en el retiro (¡¡imperdible!!) que os contábamos nos proponen Zulma Reyo y Dolores Mihanovich el próximo mes de octubre.

Ocupemos ya nuestra posición en absoluta receptividad y magnetismo, y pongamos nuestras facultades al servicio de la armonía que nuestro mundo pide a gritos.  Es nuestra responsabilidad, nuestra tarea… y nuestro legado.

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Acerca de Femenino en Manifestación

Materializamos la cualidad femenina en el mundo, en el mundo de los negocios y en nuestra convivencia cotidiana en comunidad. Mirando nuestro entorno con alma de mujer, acompañamos su transformación hacia el Cuarto Sector, pivotando sobre el Propósito que se expresa a través de Procesos sostenidos por Relaciones que generan Personas conscientes en servicio a su mundo.
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2 respuestas a Abeja reina, o el liderazgo magnético

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