“La igualdad y la conciliación no son nuestrA solución”

El 15 de marzo de 2007 el Congreso de los Diputados de España aprobaba la Ley de Igualdad cuyo objetivo principal es resolver la desigualdad en el ámbito de las relaciones laborales. Para ello propone actuaciones para favorecer el empleo de las mujeres, facilitar su carrera profesional y mejorar la conciliación de la vida familiar y laboral.

Si  bien una disposición como ésta ayuda a abrir la mente a ciertas realidades (más de tipo logístico-doméstico que otra cosa, seamos claras), es absolutamente insuficiente e insustancial en relación a la expresión de lo femenino, eso que somos como género, de nuestra autenticidad como mujer. Y es que nuestro anhelo real no es más que eso, ser nosotras mismas allá donde estemos.

Pero nosotrAs no podemos confiar en que una ley, planes, cuotas ni el hombre vayan a expresar eso de “ser mujer” por nosotras. Ni saben cómo, ni pueden (¡ni podemos delegarlo!).  Hemos de hacerlo nosotras, desde lo que somos, empezando por desactivar eso que nos hemos creído de que somos iguales y que tenemos derecho a conciliar para, a continuación, permitirnos a nosotras mismas aportar nuestras soluciones.

Somos diferentes

Basta con mirarnos para darnos cuenta de que hombres y mujeres somos diferentes. Está claro que nadie pone eso en duda. Igual que nadie pone en duda a estas alturas del partido en nuestro contexto social que, como seres humanos del planeta Tierra, hombres y mujeres tenemos los mismos derechos y obligaciones, sin distinción de origen étnico, credo religioso, nacionalidad, posición social, ideología ni, por supuesto, género.

Esta necesaria e imprescindible igualdad en derechos y obligaciones como seres sociales en pos de una convivencia justa y armoniosa es únicamente una igualdad “formal” en la dinámica social enfocada a lo que hacemos.   El problema es que esta formalidad ha llegado a obcecarnos hasta el punto de confundirnos tanto que incluso hemos renunciado (sin ser conscientes de ello…) a la vivencia de nuestra esencia en esa “carrera” por alcanzar al hombre ahí donde esté. Un precio MUY alto.

Es el momento de empezar a ver esta diferencia esencial, mirarla de frente, experimentarla y honrarla íntimamente si de verdad queremos vivir el ser mujer en plenitud. Y eso nos toca hacerlo a nosotrAs, sólo a nosotrAs.

Es mucho trabajo, sí. Quizás incómodo, también. Pero es igualmente INELUDIBLE e INDELEGABLE. No podemos delegar esto en el hombre, ni en las leyes, ni en generaciones previas o futuras, ni en instituciones… nos toca a cada una de nosotrAs, en primera persona del singular. Sólo desde aquí podremos luego construir desde el plural común, entre nosotrAs, para todos.

Conciliamos con la Vida

Se nos llena la boca de conciliación cuando en el fondo eso queda reducido a mínimas concesiones en una cierta flexibilidad formal a la hora de fichar en nuestro puesto de trabajo. “Gran” avance.

La mujer da vida, ES vida, y por eso nos resulta tan difícil conformarnos con menos que conciliar con la Vida misma. Cada una de nosotras… y todo el entorno donde estamos.  “Todo” está pidiendo a gritos recuperar el latido de la Vida, al tiempo que la Naturaleza insiste en que la tengamos presente, por las buenas o por las malas (volcanes, tsunamis, huracanes, tormentas, terremotos…). Una forma de tomar conciencia de que hay algo mayor que nuestras pequeñas vidas individuales que por tanto tiempo hemos creído autosuficientes…

En nosotras está la posibilidad de volver a hacer del planeta nuestro hogar, y no el negocio en que lo hemos convertido.  Hace unos días un amigo me decía casi estas mismas palabras, que yo sentía como una súplica desesperada… Ellos cuentan con las mujeres, porque de alguna manera saben que “sus” soluciones quedaron obsoletas. Buscan nuestra inspiración y guía para alumbrar nuevas esperanzas. Esa es nuestra especialidad 😉 Nuestra hora ha llegado.

Nuestras soluciones

Es nuestro momento, el de aportar y materializar nuestras soluciones, esas que sentimos.  Desde hace algo más de un año, aquí en este blog-web-emprendimiento en femenino estamos desgranando y poniendo en práctica las soluciones que nacen de nuestro “sabio sentir”.

Es un verdadero reto, sí, y también el camino. No hay atajos, pero tampoco hay nada más rápido y transformador que sentir tus certezas internas y actuar en consecuencia.  En los próximos posts iremos viendo cómo darnos ese espacio interior, cómo experimentar el “sabio sentir” y también compartiremos cómo lo estamos llevando a la práctica nosotras porque… “la igualdad y la conciliación no son nuestrA solución”.

¡Hasta el próximo!

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Acerca de Femenino en Manifestación

Materializamos la cualidad femenina en el mundo, en el mundo de los negocios y en nuestra convivencia cotidiana en comunidad. Mirando nuestro entorno con alma de mujer, acompañamos su transformación hacia el Cuarto Sector, pivotando sobre el Propósito que se expresa a través de Procesos sostenidos por Relaciones que generan Personas conscientes en servicio a su mundo.
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2 respuestas a “La igualdad y la conciliación no son nuestrA solución”

  1. Estrella dijo:

    Muchísimas gracias.

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