Cómo cuidar nuestra higiene energética

Si hablamos de higiene energética… ¿será que hay suciedad energética? ¡Exacto! Por todas partes. No la vemos pero la sentimos.

Hay suciedad energética física, emocional (peleas, tensiones, tristezas, miedos, enfados, manipulaciones, rabia…) y mental (juicios, culpabilidades, creencias, exigencias…). Son como densidades o pesadeces que se adhieren a nosotras y, si no mantenemos una correcta higiene, las llegamos a somatizar en el cuerpo físico como si de una impresora 3D se tratase.

basurita-en-el-animoPor eso estamos habituadas a escuchar que tenemos migrañas por el estrés, o aparece
esa tensión en las cervicales durante un periodo complicado en el trabajo, lumbalgias, afecciones en la piel, o incluso úlceras… Dolencias que no tienen una causa física aparente y que los médicos sólo pueden tratar sus síntomas porque su origen está en la suciedad energética que acarreamos.

Por tanto, os proponemos empezar a cuidar de eso en nosotras que no vemos pero que llevamos encima, igual que hemos desarrollado el hábito de lavarnos los dientes, por ejemplo, aunque no veamos los bichitos en la boca.

Quizás todo esto suene un poco raro, pero seguro que de manera subconsciente ya habrás experimentado alguna vez eso de ansiar llegar a casa después de un día especialmente cansado, tenso o difícil y darte una bueeeeena ducha.

Pero… si está claro que el jabón no va a hacer desaparecer el problema ¿cómo es que la ducha nos sienta tan bien? Porque también limpia, relaja y re-equilibra a otros niveles.

Y es que hoy en día el estrés fruto del trabajo, o la inseguridad, o la tristeza, o la falta de autoestima, o los sentimientos de carencia, la incertidumbre económica, la presión del día a día, la soledad… todo ello nos lleva a desequilibrios o fugas de energía vital que, si no los reequilibramos, nos acaban pasando factura.

Por eso la mejor manera de mitigar todos estos efectos es la prevención, especialmente para nosotras las mujeres, que lo notamos todo, lo sentimos todo, vibramos con todo, hacemos propios los problemas de los demás y nos asimilamos a todo en nuestra empatía. Resultado: nos cargamos.

Pero es que, además, la mujer tiene una capacidad única, fenomenal, de afectar a su entorno emocionalmente con lo que… ¡luego nosotras vamos cargando de la misma manera a otras personas y los espacios donde estamos! Podemos decir que vamos “contagiando” esos pesos que cargamos.

Como mujeres tenemos la capacidad de traspasar lo que sentimos, de influir en el entorno y, claro, eso incluye también las densidades o pesos que acarreamos.

Mirándonos así es fácil darnos cuenta de la importancia de nuestro papel y, por tanto, de la importancia de mantener algo así como una “ecología energética”, que en el fondo la sustentará nuestra ética personal: si yo sé que el cuidarme, el mantener unos sencillos cuidados de higiene energética me afecta positivamente, me equilibra y, por tanto, afectan y equilibran mi entorno, entonces estaremos asumiendo nuestra responsabilidad como género.

Y cuando ya nos hemos dado cuenta de la importancia de mantener este estado de limpieza o integridad personal energética, ¿cómo hacemos para lograrlo?

Pues hay diferentes formas, empezando por las “tradiciones de la abuela” que, aunque puedan parecernos curiosas, tienen mucho de esa sabiduría popular, esa tradición oral pasada de madres a hijas… Y aquí volvemos a la ducha, o a los baños con sal, al contacto con los elementos de la naturaleza (un paseo por el bosque o la montaña, nadar en el mar…), o algo tan típico como usar vinagre tras la ducha, que nos ayuda a limpiar pesadeces de tipo mental en forma de esos pensamientos repetitivos que tanto nos cuesta sacárnoslos de encima… También, ahora que está tan de moda la aromaterapia, usar lavanda para equilibrar emociones resulta muy efectivo.

Pero además hay métodos puramente energéticos para sustentar esa limpieza y equilibrio, como la práctica esencial en la Escuela de Alquimia Interior: el alineamiento alquímico. Te recomendamos que lo experimentes a través del ejercicio guiado por Zulma Reyo en este video: 

Y para que puedas ir incorporando en tu día a día cotidiano, en lo más sencillo, y así ir haciendo práctica y vivida la experiencia de tu esencia, aquí te dejamos un nuevo tip sencillito.

TIP #2

Cuando te duches, empieza a respirar profundamente y visualiza que el agua que cae sobre ti es de color violeta. Siente cómo ese color violeta arrastra consigo todo cansancio, toda densidad, todo lo que te esté pesando, lo que te moleste… Quizás sea un pensamiento, o a lo mejor es una emoción lo que te tiene atascada. Ve con tu mirada interior y siente cómo todo esto se diluye con el agua y lo sueltas, dejas que se vaya por el desagüe mientras sigues respirando profundamente… Y toma conciencia de cómo empiezas a sentirte más ligera, de nuevo más “suelta” en tu cuerpo, relajada, plena…

Os dejamos el link al programa SER Mujer de la Cadena SER donde estuvimos compartiendo de palabra sobre todo esto, en la parte 3: http://cadenaser.com/emisora/2018/09/21/radio_mallorca/1537518352_859846.html

 

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Acerca de Femenino en Manifestación

Materializamos la cualidad femenina en el mundo, en el mundo de los negocios y en nuestra convivencia cotidiana en comunidad. Mirando nuestro entorno con alma de mujer, acompañamos su transformación hacia el Cuarto Sector, pivotando sobre el Propósito que se expresa a través de Procesos sostenidos por Relaciones que generan Personas conscientes en servicio a su mundo.
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