La llave del anclaje: Zulma Reyo responde

Una se tiene por una mujer “normal”, viviendo una vida común, en una ciudad como hay tantas en el mundo, y con las ocupaciones y preocupaciones típicas de cualquier mujer: su trabajo, su gente, su ocio… La vida misma te devuelve un reflejo de ti misma y de cómo usas tus energías que te sorprende, enrabia, deprime, o hace que te rebeles y movilices porque no quieres “contagiar” a nadie más, y mucho menos a tus hijos, eso que (al fin te diste cuenta…) a ti te hizo daño.

Y así empieza una a abrirse, a hacerse preguntas imposibles, enfrentarse a respuestas de difícil digestión, y a dudar de que la vida y la existencia sea sólo lo que vemos, oímos, olemos, saboreamos y tocamos… lo que otros nos han contado que es. Llega un día en que ninguna explicación es suficiente y has de experimentarlo por ti misma. Ese día vuelves a nacer, y empiezas a vivir desde tu propia y plena responsabilidad por cada uno de tus actos, pensamientos, sentimientos…

AnkhTheSymbolOfLifeAl principio, sentirse sola y bicho raro es casi inevitable, como probándote a ver cuán comprometida estás con esa mejor versión de ti misma que íntimamente sabes puedes llegar a ser… Y si sustentas lo suficiente esa convicción profunda, empiezan a aparecer en tu camino las personas que catalizarán muchos de esos pequeños-grandes cambios en ti y, por resonancia, en tu entorno.

Una de las personas que se cruzó en nuestro camino fue Zulma Reyo. Ella provoca, refleja, abraza y cataliza de una manera tan mundanamente práctica como energéticamente transformadora. Aquí compartimos un tiempo más íntimo con ella, y algunas claves que nos anclan en nosotras mismas… ¿También te ocurre a ti?

1. Conocerte fue una extraña experiencia combinando la revelación de dolorosas verdades que yo me quería ocultar con una amorosa acogida incondicional. Después de trabajar varios años a tu lado, siento que eso fue una muestra de tu experiencia de vida: el dolor y el amor siempre de la mano. ¿Quién es esta mujer capaz de dar sentido a la unión de aparentes opuestos?

Como bien dices, mi trabajo está influenciado por mi forma de ser.  Amo y veo, y precisamente por ello, soy algo “incómoda” para algunas personas. Otras sienten un llamado por el mero hecho de estar en mi presencia.

Mi trabajo se basa en extenderme en intimidad con las personas afines. Y en medio de todo eso, confieso que no es mi personalidad la responsable; me he sentido amada por una fuerza superior siempre presente que me guía y que emana de la Fuente de mi Ser.  Esta experiencia, la de estar conectada así en niveles de Ser, se convirtió en el principio de mi enseñanza; compartir y guiar a otros como yo soy guiada.  Es lo único que nos ayuda a no sufrir tanto la insondable soledad del camino de sensibilidad.

Desde joven me prometí que viviría siendo yo y cuando encontré una apertura por medio de una profesión que me lo permitió, la aproveché.  Por experiencia propia, lo que duele es lo que no hemos vivido.  No es ser amado lo que realmente añoramos si no la experiencia de amar.

Madurar como ser humano implica ejercer músculos casi desconocidos.  En su ignorancia, el ser humano ha mal usado sus capacidades para amar. Todo sentir implica profundidad y plenitud, inclusive la alegría profunda. No veo el “dolor” como algo negativo.  Lo veo como parte integrante de la sensibilidad humana.

2. Hoy en nuestro mundo hemos estigmatizado el dolor, huimos de él, queremos evitarlo a toda costa, y la insensibilidad que impera parece mostrarnos que lo estamos consiguiendo… ¿Realmente podemos evitar el dolor, o sólo lo estamos retrasando? ¿El dolor nos ayuda en algo? ¿De qué manera?

No podemos evitar la profundidad de la vida, lo que implica también su amplitud, lo que llamamos interno y las expresiones externas, el júbilo con el sufrimiento consciente y la alegría.  La clave es “consciente”, abordar la vida con ojos abiertos.  De no vivir la vida plenamente, en algún momento la vida nos cobrará nuestra falta de sensibilidad, sea por medio de un fallo en la salud, sea por la pérdida de algo o alguien querido.  La vida siempre nos cobra.

Es la sensibilidad lo que nos permite ser plenamente humanos.  Es la sensibilidad lo que nos conecta con mundos dentro de mundos y tiempos dentro del tiempo y en ese lugar en donde no hay ni tiempo ni espacio, si no lo que siempre hemos sido y lo que siempre hemos conocido.  Ese Ahora. Ese Silencio.  Ese momento infinitésimo en dónde estamos.  Para mí esto es fundamental, humano, evidente; no es ni místico ni sobrenatural.  No hay que pasar horas empleando técnicas para llegar a lo que somos.  Lo encontramos  en intimidad con nosotros, con cada ser y con cada cosa sintiente.

3. Parece que hoy sea necesario trabajar con hombres pero, especialmente, con mujeres y, sobretodo, de maneras diferentes. ¿Son realmente sus “tareas” distintas? ¿Necesitan un tipo de acompañamiento adaptado a su género? ¿Por qué?

Es el tiempo de la mujer, no porque ella se lo merezca si no porque el mundo la merece a ella, lo que ella es.  Estamos en un cambio de paradigmas y lo que el mundo hoy necesita es la sensibilidad y la inteligencia del corazón femenino que conoce los rumbos irracionales del universo, ese “caos” que ella vive diariamente dentro de ella.  Su tarea es traducirlo en presencia sensible y apropiada en la sociedad.  Esto no quiere decir adaptarse; implica transformar siendo ella misma.

El hombre es el constructor pero la mujer es el firmamento, la energía que sustenta el mundo.  Cada uno tiene su papel importante.  Conocemos el poder de lo masculino.  El mundo ahora aguarda que la mujer abra camino, que inspire y esparza su cualidad.  Tiene que hacerlo sola, sin la ayuda ni los parámetros del hombre.  Deberá forjar un nuevo entorno.

El liderato de la mujer brotará de su ser y no de una fórmula, como lo ha sido y tiene que ser para el hombre.

¿En donde cabe el hombre?  El tiene que encontrarse SIN nosotras.  Es parte del viejo paradigma pensar que tenemos que co-crear juntos. Ellos encontrarán las fuerzas.  Los hombres tendrán que entrar hondamente en su propio caos, que siempre se vuelca alrededor de las emociones, para salir victoriosos al otro lado del ego masculino.  Como la mujer en su tarea, ellos también tendrán que hacerlo juntos bajo un nuevo Ideal que no sea una continuación del pasado.

El trabajo del hombre y de la mujer ocurrirá paralelamente, mientras continuamos ahora a tejer el mundo juntos.

4. Estamos viviendo un crecimiento asombroso de círculos de mujeres, iniciativas de unión de mujeres, formaciones de género, encuentros, asociaciones, rituales, programas de ayuda a la mujer, etc. ¿Por qué crees que las mujeres buscamos tanto el estar con otras mujeres hoy? ¿Qué encontramos ahí?

Creemos que los cambios son iniciados por los seres humanos pero, en realidad, los seres humanos respondemos a influencias mayores.  Algunas personas más sensibles sentirán el llamado, captarán el mensaje de lo que es apropiado o necesario para un momento o época.  Es así con la mujer de hoy.

Como he dicho muchas veces, estamos en una transición entre ciclos de actividad planetaria.  Terminamos una era en donde fue necesario el liderazgo y la construcción masculina y ahora entramos en el momento que le toca a la mujer dar su aporte.  Esto no quiere decir sustituir la actividad de los hombres o nada que se parezca.  Las mujeres lo estamos sintiendo como una necesidad imperiosa por participar desde una perspectiva diferente.  Es importante que podamos dar nuestra opinión, sentirnos iguales en todos los sentidos y salir del molde en el que hemos estado.  Este molde nos ha formado para ser casi exclusivamente un apoyo para el hombre, o una madre para nuestros niños.  Hoy en día somos profesionales como un adendum, pero, aún no hemos salido del molde anterior.  Cuando descubramos todo lo que implica Ser Mujer, sentiremos lo que es la libertad y el pleno poder de nuestra naturaleza.  Aunque siempre seguiremos apoyando, lo haremos desde una perspectiva diferente, mientras iniciamos maneras alternativas de funcionar en la sociedad.  Todo cambiará y será la mujer quién lo inicie.  Con este despertar muchos ritos y consentidos sociales se romperán.

El trabajo ahora llama a la iniciativa y a la colaboración, liderada por la conciencia de lo que es auténticamente femenino.  Solo una mujer puede descubrirse del mismo modo que solo una mujer entiende a otra mujer.  No hay nada como sentirse acompañada por la profundidad de otra mujer.  Creo que por eso buscamos estar juntas, todavía de manera “aceptada”, en grupos y en momentos en que no cumplimos con otras obligaciones, pero algún día nos encontraremos para realmente trabajar sobre el mundo y la humanidad sin la sombra de lo que fuimos y las obligaciones que fueron impuestas sobre nosotras.

Antes que nada tenemos que revivir los “misterios femeninos” que eran conocidos en la remota antigüedad.  Tenemos que concienciarnos de nuestra diferencia, nuestra estructura femenina particular, nuestro tipo de inteligencia que se adapta tan fácilmente al entorno y conectar con nuestras emociones profundas más allá de personalismos.  En fin, hemos de re-descubrir el poder de las antiguas sacerdotisas, comprender como eso puede aplicarse al mundo de hoy y usarlo adecuadamente.

5. Además del propósito vital que cada una de nosotras pueda tener a nivel individual, ¿tenemos las mujeres un cometido colectivo?

El aprender a estar juntas de verdad, sin condiciones, separatismos, elitismos, envidias, dudas y todos esos otros vicios que hemos adquirido, es un reto formidable.  Nos apetece la “idea” de grupos de mujeres porque pensamos que seremos apoyadas en nuestra condición social.  Pero el “estar juntas” tiene un propósito mucho más elevado y trascendente.

La realidad es otra; estar con otras mujeres presupone confrontarnos a nosotras mismas y todo lo que hemos ocultado, disfrazado, olvidado.  A pocas les apetece la idea de estar ante un espejo que te revela.  En el fondo, como sabemos que no podemos escondernos ante una mujer, no confiamos fácilmente en que no nos traicione o se aproveche.  No solo eso, el permanecer confiadas y fuertes ante los altibajos de otra mujer es como navegar en alta mar en un barco de velas.  Aprenderlo nos fortalece y nos enseña a modular corrientes fuertísimas dentro nuestro, en el manejo de corrientes en el mundo.

Las mujeres no somos de temperamento constante.  Eso nos asusta, especialmente cuando lo vemos o sentimos en otra mujer.  Sin embargo, esto es lo que hemos de lograr, una unión de mujeres diferentes, “difíciles” y poderosas.  Hemos de conseguirlo mientras forjamos un camino nuevo, sin las reglas, obligaciones o dictados que vienen impuestos de afuera.  Lo hemos de hacer usando la inteligencia sensible que el refinamiento de nuestras emociones ofrece.  Hemos de seguir las “reglas” del corazón que sabe, que ve, que siente lo que es “correcto”.  ¡Es un enigma que la mujer decodificará al descubrir su autenticidad!

6. ¿Cuáles crees que son los obstáculos, los retos más importantes, a los que nos enfrentamos en este camino juntas?

Otro aspecto de la condición de la mujer que debemos comprender es el reto que confronta la mujer al tener que vencer el aislamiento en el cual hemos vivido al fondo de nosotras mismas, sin ser comprendidas ni espejadas en nuestra plenitud.  Debido a las reglas sociales de los tiempos masculinos, la mujer ha aprendido a guardar silencio y apariencias en tal grado que, para sobrevivir, se ha desconectado de su propio poder.  Ese “poder” ha salido de manera oblicua e indirecta, inapropiadamente.  Cuando se vuelva a reconstruir la conexión directa, esa fuerza podrá salir con plena potencia constructiva.

Ahora es un tiempo de reconexión en el que aún no sabemos como reconectar, ni qué es con lo que estamos reconectando. En ese espacio de “no saber” nos estamos viendo obligadas a conectarnos con lo que es nuestra inteligencia femenina, incoherentemente coherente.  De ahí nace un sentido de justicia y realidad no-linear que iluminará al hombre y al mundo.

A partir de ese estado de Ser, tendremos que desarrollar una nueva ruta para-lógica (no lineal) que reformulará parámetros individuales y sociales que no son una extensión de lo que hoy pretende ser femenino. Ya está ocurriendo de cierta manera invisiblemente en los lugares y bajo las condiciones más difíciles en el mundo.  Una conducta basada en una real igualdad y colaboración para el bien de todos.

7. ¿Qué distingue tu trabajo con la mujer? ¿Qué es lo que ofreces, posibilitas, a las mujeres?

Hay dos puntos esenciales que quiero transmitirle a la mujer:

    1. La plenitud del sentir por medio de nuestra profundidad emotiva.
    2. La necesidad del toque personal y compasivo que se extienda sobre todos los seres humanos.

Ser mujer, en el sentido más elevado, implica estar al servicio.  Estos dos puntos son críticamente importantes para el progreso y la evolución de la humanidad.  Sin ello  no podemos alcanzar la verdadera espiritualidad del futuro.

Entiendo bien que estas dos claves no son aptas para todas las mujeres por igual.  Todavía hay mujeres que necesiten vivir la experiencia del personalismo y el sufrimiento que esto trae, antes de volcarse al servicio.  Por eso es que, de cierta manera mi trabajo de formación se limita a las mujeres que ya hayan descubierto ese “hambre” por ser más de lo que hasta ahora han sido.  Mi trabajo va hasta lo más profundo de la mujer para tocar la esencia de la Vida, el misterio, el Misterio Femenino.

Comprendo el valor y la necesidad de la diferencia que existe en los géneros, su propósito actual, y su potencial para la humanidad colectiva.   Si queremos ayudar a la humanidad, hemos de empezar por la mujer.

8. ¿Se requiere algún tipo de preparación para hacer este camino? ¿Qué requisitos hay? ¿Condiciones?

El camino que mi trabajo desvela es uno de entrega a la fuerza superior que reside en el interior de toda mujer.  No requiere preparación intelectual alguna.  El pensar que se necesita una preparación para descubrirse a sí mismo hace parte del viejo paradigma del ciclo masculino.  No hay preparación alguna que nos lleve a “estar en el Presente”.

En cualquier nivel social o económico que se encuentre la mujer, ha de ser honesta consigo misma.  Sólo entonces reconocerá la honestidad y la simplicidad de espíritu en otros y tendrá el coraje necesario para inculcarla cómo y cuándo pueda.  Sólo entonces la honrará lo suficiente para seguir las disciplinas que la llevarán a descubrirse a ella misma y a honrar a todas las mujeres, convirtiéndose en instrumento de una energía transformadora.  En ese camino descubrirá lo que es la fe, la fuerza inagotable que le permite vencer todos los obstáculos y realizarse.  El camino de la mujer no es uno de fuerza bruta sino el de la fuerza que brota de la Fuente en su interior.

Condiciones:  compromiso consigo misma y disciplina basada en la comprensión del corazón.

9. Enseñas a la mujer a través de un abordaje energético (más que psicológico) a concienciar y  manejar sus energías. ¿Qué tipo de cambios, sanación, experimentan las mujeres con ello?

Mi empeño en iniciar a las mujeres se basa en una necesidad social imperativa y también en una oportunidad que nos ofrece el momento planetario de la actualidad.  Mi mayor deseo es compartir lo que veo y sé y ayudar a las mujeres para que ellas puedan hacer lo mismo en una sagrada transmisión. La mujer atrae energéticamente para así ser capaz de elevar, inspirar y embellecer.

Es importante comprender que toda mujer emana sabiduría magnética aunque no todas puedan verbalizarlo.  Infelizmente, conforme al paradigma anterior, le hemos dado demasiada importancia a la verbalización y al “hacer” y no la suficiente al “Ser”.

El estado de Ser de la mujer, como toda fuerza, se transmite. Emana justicia, comprensión, prosperidad y riqueza en donde todos serán beneficiados.

Porque la mujer es como es, se preocupa por su ambiente y por toda la vida.  A mi entender, no hay nada más “práctico” que eso.

En mi trabajo, veo un aumento en la confianza y en la posibilidad de generar alegría profunda y amplia en las mujeres con quienes trabajo.   Percibo una serenidad en ellas que les ayuda a pasar triunfantes por medio del caos que nos rodea.  Siento una nueva seguridad en su sentir, una independencia que está naciendo por medio de sus emociones abundantes y su inteligencia sensible.

Es el tiempo para la re-introducción de Misterios Femeninos.  El paso por la evolución humana requiere diferentes herramientas en momentos distintos. Después de la construcción viene la disolución, seguida de la reconstrucción.  Durante estos procesos, el cuerpo y la inteligencia humana se refinan para alcanzar cada vez potencialidades mayores.  Este es el camino de la Iniciación y hoy estamos en los primeros pasos para la reconstrucción de un nuevo mundo.

Ese primer paso, esa primera iniciación, consiste en transitar por una serie de retos que definen el misterio y el poder de lo femenino.

En el presente, como en la antigüedad, los Misterios Femeninos, conocidos como los de Isis o Magdalena, han sido custodiados e implementados por la mujer.  ¡En eso estamos!

2 respuestas a La llave del anclaje: Zulma Reyo responde

  1. Buenissima! Gracias por compartir tanto con nosotras.

  2. Gloria Susana Sànchez dijo:

    Zulma Reyo.. Alabada sea la Divinidad que te puso en mi “camino”..Gracias!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s